
El Premio Nobel de Economía 1976, Milton Friedman fue partidario de la legalización de las drogas y para él habían dos problemas: uno económico y otro filosófico. El primero porque el costo de la guerra de las drogas es multimillonario; mientras, que el segundo es que ningún individuo debe ser privado de elegir lo que quiera consumir. El propuso que debería implementarse una reglamentación al nuevo modelo de consumo (reducir los riesgos al consumir una droga ya que en el mercado ilegal mucha gente muere más por la calidad de la droga) y este nuevo modelo proporcionaría más dinero a una nación con los impuesto de este negocio ahora legal. (Este dinero se lo podría destinar a cubrir déficit fiscal).
Hay varias voces que apuntan a la legalización del consumo de las drogas (dulces y duras) con interesantes planteamientos que data ya de una década atrás, pero los gobiernos han preferido nadar contra la corriente. No debemos olvidar que el problema de las drogas debe ser tratado como uno de tipo moral y médico, más no jurídico.
La educación en los hogares, escuelas y universidades y lo más importante la persuasión son elementos claves para evitar que la solución sea peor que la enfermedad. El negocio de las drogas es bueno porque sencillamente es ilegal, mientras más ilegal sea, el negocio mejor será.