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viernes, 18 de enero de 2008

El gobierno y los impuestos

El origen de los impuestos explica inevitablemente el nacimiento del gobierno y de como éste los emplea para cumplir con su rol, el cual se ha ido distorsionando a lo largo de la historia. Adam Smith señaló que a medida que la sociedad iba volviéndose más compleja hubo que generar ingresos para sustentar la vida de los ciudadanos que se dedicaban tiempo completo a impartir justicia y mantener el orden. Poco a poco, los gobiernos fueron absorbiendo más funciones (estado de bienestar) y el financiamiento de las mismas se lo logró con un aumento de los impuestos. Por tal motivo, es necesario que cada uno de los ecuatorianos se cuestione lo siguiente: ¿Cuál es la verdadera naturaleza de un gobierno? ¿Es necesario y vital para los ecuatorianos sustentar el actual tamaño del Estado? ¿Por qué debemos financiar a un Estado que ha crecido diametralmente en tan sólo un año? Si el rol del gobierno disminuye, lógicamente las cargas impositivas también decrecerán. Depende de la visión que se tenga sobre el Estado y del gasto público lo que determinará la cantidad y las tarifas impositivas. Frederic Bastiat definió claramente el concepto de un gobierno mediante una sentencia que particularmente me agrada. El sostenía lo siguiente: “El gobierno es la gran ficción a través de la cual todos nos empeñamos por vivir a expensas de los demás”.
Francesco Nitti, un economista italiano, a principios de los años 90 señaló: “No hay que olvidar que el impuesto es sobre todo un fenómeno político, que en sus manifestaciones responde a situaciones políticas”. La ley de Equidad tributaria encaja en la sentencia descrita ya que la nueva situación política es atacar a los emprendedores y creadores de riqueza. Se quiere llegar a un estado de igualdad social que volverá a toda la sociedad en su conjunto más pobre. La mayoría asambleísta ha creado un espejismo que impide que la mayoría de los ciudadanos analicen el verdadero efecto inmoral de los nuevos impuestos. La propaganda gubernamental, que apoya y promueve la reforma tributaria, tiene como frase principal “El que tiene más, paga más” lo cual a simple vista parece lógico y justo pero, los impuestos progresivos los terminan pagando los miembros de la clase media y baja. El efecto original que se quiere lograr se anula cuando se aplica la progresividad en los individuos con mayores ingresos. Existe una falacia redistributiva que los socialistas se niegan a aceptar porque en primera instancia buscan una igualdad que se destruye al final y no identifican cuál sería el método eficiente para conseguirlo.
Los economistas que defendemos la libertad económica y el Estado de Derecho somos partidarios de la aplicación de un impuesto uniforme cuya tasa dependerá del tamaño de Estado que los ciudadanos quieran sostener. La eficiencia se la logrará por esta vía. El verdadero cambio social debería ir por ese lado y no con políticas ilusionistas de riqueza. Paul Harberger manifiesta que los políticos usan el conflicto de clases para obtener el apoyo del público para implementar impuestos ineficientes y simultáneamente reforzar su poder. ¿Le parece familiar esta situación?
Todos conocemos el refrán: “Dime con quién andas y te diré quién eres”, entonces nos quedaría muy bien la siguiente analogía “Dime cuán grande es tu Estado y te diré cuán pobre eres”

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sábado, 16 de diciembre de 2006

¿Por qué somos pobres?

En 1776, Adam Smith indicó que si se permitiera a los individuos actuar libremente en función de sus intereses, compitiendo entre ellos generarían un orden natural en la economía que aceleraría el crecimiento de la riqueza de las naciones y el papel del Estado era el de no intervención en el mercado ya que las mismas acciones individuales lo regularían. Estos postulados fueron adoptados por algunos países para poder crecer mientras que otros fueron seducidos por teorías y modelos donde el Estado tiene una mayor injerencia en las decisiones individuales y los derechos de propiedad son socavados constantemente. Ahora, ¿Por qué los ciudadanos de Irlanda, Singapur, Australia, Estados Unidos, Hong Kong y Chile tienen un mejor nivel de vida que los del Ecuador?, ¿Por qué el PIB per cápita de un ecuatoriano es mucho menor que el de un irlandés? La respuesta es sencilla: En el año 1987, los irlandeses tomaron una decisión histórica de liberalizar totalmente su economía, eliminaron muchas barreras comerciales, redefinieron el rol del Estado, crearon un marco legal para la defensa de sus derechos de propiedad, fortalecieron la democracia, disminuyeron el gasto público y las cargas tributarias dando como resultado que su país crezca a tasas de significativas. Es decir, que los irlandeses crearon un entorno para que su economía se vuelva más productiva y competitiva, por tal motivo, a Irlanda se la conoce como “el gran milagro europeo”. Actualmente, el PIB per cápita de un ecuatoriano asciende a US$2970 mientras que la de un irlandés bordea los US$49000, entonces cabe reflexionar que las razones de nuestra pobreza se deben a la falta de una visión a largo plazo ligada con decisiones y consensos donde la lógica económica esté por encima de cualquier tipo de privilegios o sentimentalismos nacionalistas-bolivarianos trasnochados. La economía ecuatoriana no necesita de ningún tipo de freno o de más controles para que pueda crecer, más bien, ya es tiempo que los ecuatorianos aplastemos el acelerador y lo presionemos hasta llegar a la meta de la prosperidad y la bonanza.

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