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lunes, 20 de agosto de 2007

PROPUESTAS PARA LOS FUTUROS ASAMBLEÍSTAS: I

El próximo 30 de septiembre los ecuatorianos deberemos elegir a los asambleístas nacionales y provinciales que se encargarán de redactar una nueva Constitución Política. Ellos tendrán una responsabilidad histórica al hacerlo mientras que el resto de la sociedad, al elegirlos. Las nuevas leyes deberán estar encaminadas a la defensa absoluta de la libertad (libertad negativa) de los ciudadanos y a un límite del poder estatal para lograr los escenarios y medios necesarios para que el país pueda despegar del estancamiento y en el largo plazo (10 años al menos) sea el próximo milagro económico latinoamericano. Se entiende como libertad negativa cuando un individuo es libre de todo tipo de violencia, coerción, salvajismo, coacción. A continuación se detallarán algunas propuestas sobre varios temas fundamentales, que desde mi punto de vista, los asambleístas deben considerar:
Sobre el papel del Estado (Principios fundamentales)

El rol del Estado deberá ser limitado en la economía. Se requiere de un Estado mínimo. Una forma de garantizar una economía sostenible consiste en la limitación de la coacción que el Estado ejerce en la sociedad. La legitimidad del Estado se basa en la protección de los individuos frente al robo, fraude, la fuerza (seguridad interna y externa). La protección individual abarca desde luego el hacer cumplir los contratos. No podrá tener otra función el Estado ya que implica una violación de los derechos de propiedad de los ciudadanos (vida, propiedad y libertad). Un ciudadano podrá demandar ante una corte cuando sienta que sus libertades individuales han sido violadas.

En el Art. 1 debe manifestarse claramente lo siguiente: El Estado ejercerá un control mínimo en la economía para que la misma se desarrolle sosteniblemente. En el Art. 3 debe señalarse como deber primordial del Estado: Garantizar la libertad económica para los hombres y mujeres (para todos los ciudadanos). Erradicar toda forma de caudillismo, clientelismo y prácticas mercantilistas entre empresarios y el Estado que se contraponen al desarrollo económico y atentan contra las libertades de sus habitantes.
Hay ser muy explícito porque muchos artículos de la Constitución vigente se oponen a este principio y viola a los actuales artículos 3 y 16.
En el Art. 17 deberá añadírsele lo siguiente: El Estado garantizará a todos sus habitantes las libertades individuales. Ninguna autoridad podrá violarlos al ejercer su cargo y las leyes no se podrán contraponer a las mismas. En el inciso 4 del Art. 18 se reformará señalándolo no solamente como libertad sino como “La libertad individual”.

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martes, 3 de julio de 2007

La verdadera política social: Más mercado y punto.

¿Por qué la palabra mercado asusta a políticos, periodistas, dirigentes sindicales y ciertos empresarios? ¿Por qué ellos emiten criterios desfavorables e incluso lo detestan? A diario alaban al Estado y denigran al mercado por ser, malo, cruel, inhumano y egoísta. Según ellos, el “capitalismo salvaje” es el culpable que los ecuatorianos sean pobres y es necesario que el mercado sea regulado para evitar más su acción devastadora.
El mercado para que funcione correctamente necesita ir de la mano con el establecimiento de un orden (normas, leyes) a la que se debe regir la sociedad para que las libertades sean respetadas. Este orden se llama Estado de Derecho. Su ausencia ocasiona una violación constante del principio de igualdad ante la ley, un irrespeto de los contratos y de la propiedad privada, una negación a la libertad de comercio y expresión. Lo peor de todo es que si en este orden el poder político se expande sin control alguno. En el hábitat de Tarzán no existe ese orden, no existen esas libertades por lo tanto no puede existir el mercado. El único que manda es Tarzán porque impera la ley del más fuerte. La regla esencial que debe aplicarse en la sociedad es que la libertad de un ciudadano termina cuando inicia la de otro. Si esta regla es comprendida y puesta en marcha a cabalidad, la sociedad ecuatoriana se enrumbaría en la senda del progreso.
En el mercado se premia al eficiente y se castiga al ineficiente. El que se esfuerza sale premiado en cambio el irresponsable queda fuera. Los empresarios eficientes sobrevivirán si satisfacen las reales necesidades de los consumidores. El mercado obliga a atender y a satisfacer los intereses de los demás. Ese es el verdadero valor social del mercado. Por tal motivo, es una insensatez que la Constitución exprese “el sistema social de mercado” ya que simplemente la correcta operatividad de la economía de mercado esparcirá sus beneficios a todos los miembros de la sociedad.
Ludwig Von Mises señaló sabiamente que: "..las leyes y constituciones más generosas, cuando desaparece la economía de mercado, no son más que letra muerta...". Es verdad, las constituciones socialistas suenan lindo a los oídos pero no conduce a ningún resultado favorable para los ciudadanos.
Dentro de un verdadero marco de competencia (sin barreras de entrada) se alcanzará eliminar todo tipo de prebendas y privilegios que atentan contra el sistema de mercado. Por ejemplo, si se eliminan las barreras de entrada en el mercado financiero y bancario permitiendo el ingreso de bancos extranjeros que oferten sus servicios a los actuales depositantes, el efecto mediato será un proceso de competencia donde solo quedaran los eficientes y los depositantes serán los únicos beneficiados con la baja de la tasa de interés.
El mercado no es en absoluto ninguna amenaza mas bien son oportunidades que se encuentran allí y deben ser encontradas.
La única política social del gobierno debería ser: Más mercado y punto.

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viernes, 12 de enero de 2007

El nuevo Estado de Bienestar

El día de ayer, de manera repentina se formó una nueva mayoría en el Congreso Nacional calificada como “la rectificadora”, la cual tiene como objetivo cambiar el status quo político, contrarrestar las intenciones de reformas constitucionales del PSC, PRIAN y UDC y que se viabilice la convocatoria a la consulta popular para lograr la ansiada Asamblea Nacional Constituyente de plenos poderes. El futuro ministro de Gobierno, Gustavo Larrea, confirmó que la Asamblea tendrá plenos poderes, pero que la misma se sujetará a las normas y procesos constitucionales. ¿Pero, quién nos garantiza que la mayoría que se forme en la Asamblea no cambie algún estatuto o que algunos de ellos se llenen de romanticismos al momento de redactar la nueva Constitución?, ¿Y si un grupo de los asambleístas redactan leyes basadas en fundamentalismos o posiciones dogmáticas contra toda lógica económica o peor aún que las mismas violen varios derechos naturales de los individuos por el simple hecho de justificar una seuda solidaridad? Este escenario es muy probable cuyo único fin sería el nacimiento de una nueva Constitución socialista, ya que, ese es el credo de la mayoría de los defensores de la Asamblea. No cabe la menor duda que se redactarán leyes que darán una mayor participación del Estado dentro de la economía ligado al pensamiento keynesiano y que los programas sociales se universalizarán cuyo costo lo tendrá que pagar la sociedad en su conjunto en el largo plazo. Con asombro observo, que a la mayoría de los ciudadanos gritan, alzan las manos y se ponen contentos cuando ven al Econ. Correa cual si fuera el “Mesías”. ¿Creerán que será gratis el futuro Estado de Bienestar que se gestará en el país? La premisa básica de la defensa del Estado de Bienestar es creer que las sociedades se vuelven más solidarias y más justas al implementar varios programas sociales y no se dan cuenta que la solidaridad es algo que nace voluntariamente y no coaccionado a través del Estado. Hay que ser muy cautos con los programas paternalistas porque sus efectos son contrarios a los objetivos propuestos puesto que los mismos producen más pobreza. El Estado de Bienestar que se avecina es algo inmoral porque hace que el individuo se relacione más con el Estado y apague su fuego creador de riqueza ya que le darán todo “gratis”. Los ciudadanos deben recordar que nada en economía es gratuito y que sólo el hecho de mantener un gran Estado de Bienestar resultará muy perjudicial para las generaciones futuras. Según, Rafael Termes, el Estado no debe dar al hombre lo que necesita para asegurarse el bienestar, sino darle la seguridad de que por sí mismo puede ganarse el bienestar que necesita. El verdadero cambio radical que debería darse es redactar una nueva Constitución con leyes que verdaderamente garanticen la propiedad privada, que promuevan el libre mercado, que garanticen el Estado de Derecho, que desvincule al individuo del Estado, que la participación del Estado en la economía se reduzca drásticamente, que promuevan una integración financiera al estilo panameño, que logren una seguridad social mediante un sistema de capitalización individual, en resumen, el nuevo marco legal deberá encaminar a que la existencia del Estado sea para servir a la sociedad mas no lo contrario.

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